Con éxito se realiza piloto virtual del Campeonato Escolar de Matemáticas

  • El objetivo principal del CMAT se relaciona con fomentar el desarrollo de la Matemáticas, propendiendo al mejoramiento de su enseñanza, junto con la promoción y participación de la comunidad escolar en actividades relacionadas con la divulgación científica de las diferentes ramas de la Matemática y sus ciencias afines.
  • La edición 2020 del CMAT espera reunir a más de 7000 alumnos, provenientes de 250 establecimientos educacionales a lo largo del país.

El 4 y 18 de julio se realizó una versión virtual del Campeonato Escolar de Matemáticas (CMAT), con cerca de 1500 alumnos provenientes de 80 colegios a lo largo del país. El escenario de pandemia obligó a modificar el formato presencial.

Por ello, desde fines de marzo, un equipo académico inició la preparación de un piloto de CMAT en línea, que pudiera organizarse de manera previa a la realización del CMAT virtual para alumnos de séptimos y octavos, además de enseñanza media.

De acuerdo a Rafael Labarca Briones, director académico Nacional del CMAT, esta experiencia piloto orientó el camino para realizar la nueva edición entre los meses de agosto y noviembre, donde “esperamos que participen alrededor de 7000 alumnos de 250 colegios de todo el país”.

Agrega que como organización esperan también “constituir un CMAT en línea para cuartos, quintos y sextos básicos con 100 equipos de cada nivel”.

Cabe señalar que las principales instituciones que participan del CMAT son el Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación de la Universidad de Santiago de Chile, el Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile y la Facultad de Matemática de la Pontificia Universidad Católica de Chile. A ellos se suman encargados académicos de universidades regionales.

Su directora ejecutiva es la profesora Cecilia Marín Guajardo.

Incorporación y aplicación del método matemático

El objetivo principal del CMAT se relaciona con fomentar el desarrollo de la Matemática, propendiendo al mejoramiento de su enseñanza, junto con la promoción y participación de la comunidad escolar en actividades relacionadas con la divulgación científica de las diferentes ramas de la Matemática y sus ciencias afines.

Junto a ello, también busca detectar talentos, contribuir al intercambio de experiencias entre alumnos y profesores de diversos establecimientos y regiones, además de fomentar en los escolares la incorporación y aplicación del método matemático, entre otros puntos.

En relación con la génesis del CMAT, el año 2003, tres grupos de alumnos, comandados por el académico Rafael Labarca y Mario Ponce, con el apoyo del profesor Máximo González y del decanato de la Facultad de Ciencia, organizaron la primera edición. Las autoridades externas que respaldaron esta iniciativa, en ese entonces, fueron el Ministro de Educación, Sergio Bitar y el alcalde de Santiago de la época, Joaquín Lavín.

“La motivación era generar una actividad lúdica, en matemática, que reencantase a los alumnos de enseñanza media por la disciplina, en particular, y por la ciencia en general”, señala Labarca.

Hasta el año 2019 participaban en las diferentes versiones del CMAT alrededor de 5.700 alumnos. La distribución de los participantes es aproximadamente de un 14% de colegios particulares pagados, un 54% de colegios particulares subvencionados y un 32% de colegios fiscales.

Trabajo en equipo y sentido de pertenencia

Entre los principales aportes del CMAT a la sociedad, según relata Labarca, se encuentra el detectar talentos para la matemática y la ciencia, formar academias de matemática en más de 50 colegios de Chile, además de establecer un espacio de intercambio y confraternización para los estudiantes de todo tipo de colegio y grupo cultural, social, económico y etnia.

Sobre el sello distintivo del CMAT, Labarca destaca que es una competencia que se extiende a lo largo del año escolar y desarrolla diversas competencias para alumnos del sistema escolar que cursan desde cuarto básico a cuarto medio. “En su accionar promueve la formación de academias y clubes de matemáticas para quienes quieran participar en mejores condiciones en la competencia”, señala.

También, destaca los tipos de competencias, de carácter tanto individual, por equipos y por colegios. “De esta manera, se refuerza el trabajo en equipo y el sentido de pertenencia. En diversos colegios, y en torno a las academias de matemática, se desarrolla una importante labor de padres y apoderados que apoyan el mejor desempeño de sus hijos en el evento”, agrega.

Adicionalmente, a juicio de Labarca, los estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile “han jugado un rol muy importante para la organización de las sedes del CMAT que se gestionan desde la USACH. Hacen parte de los equipos académicos, que confecciona y realiza las pruebas, y administrativos, que lleva a cabo la actividad”.

Desafíos pendientes

Al ser consultado sobre los desafíos pendientes de la iniciativa, plantea el sueño de “organizar el ‘C+Matemática’ como una competencia a nivel nacional en el que participen más de 1500 colegios del país y que ellos compitan para seleccionar los primeros 50 que, al año siguiente, harán parte de los 300 colegios que participan en el CMAT y que competirán para no quedar entre los últimos 50 que descenderán al ‘C+Matemática’. “¿Qué sería de Chile si en cada uno de esos 1500 colegios hubiera una academia con 70 alumnos interesados en aprender y competir en matemáticas?”, enfatiza Labarca.

Junto a ello, añade que otro desafío pendiente se encuentra en la internacionalización del CMAT. “Ya el año 2019 se realizó la primera versión del CMAT en El Salvador. Nuestra idea es llevarlo, al menos, a unos 10 países de América Latina”, afirma.

Por otra parte, considerando la importancia que tiene la difusión de la ciencia en la ciudadanía y en la comunidad escolar, Labarca afirma que “el siglo XXI será un siglo tremendamente matematizado. Esto es, el ciudadano que no tenga una adecuada alfabetización matemática quedará, necesariamente, postergado en su progreso social, económico y cultural”.

Donde se pueden considerar razones desde lo cotidiano, desde hacer compras en la feria, entender las cuentas de la luz o entender la UF, hasta razones más elaboradas, ya que sirven “para desarrollar la capacidad intelectual y el poder deductivo de la mente de las personas”.

Y, junto a ello, una razón de fondo, ya que “permite a la condición humana (en su sano juicio) establecer verdades. Esto es:  emitir proposiciones, en determinadas condiciones, respecto de una cosa que concuerdan plenamente con el estado de la cosa y que no son plausibles de ser cuestionadas, desmentidas o rebatidas”.

Finalmente, sobre si se debiesen replicar más iniciativas que mantengan el espíritu y sello que ha desarrollado el CMAT, señala que “siempre es necesario educar de mejor manera y dar más oportunidades al ciudadano. Así, con un sistema escolar que otorga oportunidades para la detección y desarrollo de talentos y habilidades, nuestro país tiene mejor chance de alguna vez -y nosotros no lo veremos- de ser un país de esos que llaman desarrollado”.